Opinión

Bernardo Barranco: Las elecciones en México bajo el infernum

En estos días recién empieza a aparecer en los estantes de las librerías, el libro titulado El infierno electoral: el fraude del estado de México y las próximas elecciones de 2018, de editorial Grijalbo. Texto colectivo que coordiné. Recoge, con miras a las actuales elecciones, las diversas rapacidades electorales que se usaron en las pasadas elecciones mexiquenses en 2017. Son varios ensayos escritos, en su mayoría, por ex consejeros electorales en el estado de México que han actuado desde 2000 a la fecha. Actores que tienen información vivida o de primera mano que permite denunciar y analizar con autoridad, así como contar con conocimiento de causa directa. En El infierno electoral, se analiza la resignificación de la elección de Estado, es decir, la clandestina conversión del aparato de gobierno en un poderoso aparato electoral; el uso indebido de los programas sociales que manipula y explota electoralmente la pobreza de millones de mexicanos; la coerción y guerra sucia contra opositores acechantes; la dispersión del voto mediante subterráneas alianzas, y uso de los candidatos independientes. Así como empleo de métodos del crimen organizado para intimidar la oposición mediante acciones ilícitas del llamado “terrorismo electoral”. También se aborda el uso faccioso de las instituciones electorales, institutos y tribunales, tendientes a favorecer a los candidatos del poder. Toda esta galería dantesca, coloreada de cinismo, representa el alto riesgo de la regresión. Es el retorno a las viejas prácticas del sistema autoritario y del abuso del poder, como la tortura eterna que advertían las antiguas religiones, el lugar del submundo donde moran los fratricidas perversos. Ganar el poder no importa cómo, obtenerlo no importa con qué ni con quién. El uso de recursos económicos y logísticos ilimitados como el primer acto de corrupción electoral solapado por las autoridades y los medios. Algunos veteranos analistas expresarán un dejá vu, por ello, surge la preocupación del estancamiento, pese a las continuas reformas electorales que han servido de poco y ahora ronda el espectro del retroceso.
Source: Opinión

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