Opinión

Javier Aranda Luna: En el centenario de Alí Chumacero

El mejor Alí Chumacero no era el de las conferencias y recitales, donde por cierto era muy bueno. El mejor era el que se escuchaba en silencio mientras leía sus versos o aquel que se instalaba en el Refectorio de Salvador Novo de la calle de Madrid en Coyoacán, donde se servía la estupenda sopa María Candelaria hecha con flor de calabaza, rajas y granos de elote.
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