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Mancera busca el control remoto

 

Los recientes movimientos de Miguel Ángel Mancera al nombrar a José Ramón Amieva como secretario de Gobierno y a Martha Laura Almaraz en Desarrollo Social, demuestran que quiere el control remoto del gabinete.

Muchos piensan que si Mancera se inclinó por Amieva para suplir a Patricia Mercado quien buscará llegar al Senado por el MC significa que pondrá en la Jefatura de Gobierno a alguien diferente cuando él se vaya en dos días.

Incluso hay quienes afirman que el gobernante sustituto podría salir entre los hermanos Luis o Julio César Serna —por cierto, este último mucho más completo—, pero olvidan una cosa.

En caso de que Mancera se incline por pedir una licencia temporal —en espera de que su impugnada candidatura a senador por el PAN no se caiga—, quien asume en forma directa el mando interino es el secretario de Gobierno.

Es decir, mientras decide si se va en forma definitiva o en tanto la Asamblea Legislativa del DF ratifica a quien él proponga para sustituirlo, Amieva asume como interino, lo que no lo inhabilita para quedarse en forma definitiva.

Así que quienes pensaban que el enviar a la Secretaría de Gobierno a su colaborador lo desactivaba como sustituto en la Jefatura, se equivocan.

Pero eso no es todo. El hecho de proponer como encargada de despacho a Martha Laura Almaraz deja ver que Mancera se quiere quedar con la operación política y de los programas sociales del Gobierno, aun en ausencia.

Por eso hay que estar muy atentos, cuando anuncie su salida el jefe de Gobierno, de si se separa en definitiva del cargo o sólo pide una licencia, que puede ser hasta de 90 días con posibilidad de regresar.

Lo único que está claro en estos momentos es que, antes de irse, Mancera quiere hacer los ajustes necesarios en el gabinete, para dejar amarrado a quien lo sustituya.

Como quiera que sea, quien llegue en definitiva al despacho del Antiguo Ayuntamiento tendrá que operar la elección con un equipo muy disminuido, pues muchos de los funcionarios de primera línea se van con su jefe.

No se ve por dónde puedan armar un trabuco para preocupar a Morena, pues, para donde se voltee, en el gabinete no hay ningún político con los tamaños para sacar adelante el proceso electoral, empezando por el propio Amieva.

Porque el nuevo secretario de Gobierno tiene como principal carta de presentación una lealtad que raya en el servilismo, pero que, al mismo tiempo, es cuestionada al interior del equipo.

Y aunque fuera leal, eso no basta para tan importante contienda; en el caso de Almaraz, es buena abogada que en todo lo que tenga que ver con política ha fracasado, pues fue barrida en 2015 cuando quiso llegar a la ALDF.

Con gente como ellos Mancera quiere conservar su influencia sin estar presente.

CENTAVITOS… De por sí, al interior del PRI, Enrique Ochoa Reza ya tenía una colección de detractores por su pésimo desempeño, ahora que anunció que el tricolor decidirá desde el CEN cada candidatura plurinominal local de todos los estados del país, se desatará la guerra. Siempre ha habido un sentimiento de que desde el centro se decide todo, cuando la militancia se la raja en cada rincón del país y no se le toma en cuenta. Una forma de compensar a las dirigencias estatales eran las pluris locales, que, de un plumazo, se las quitan. ¿No será que Ochoa Reza duda de que puedan triunfar el próximo julio y quiera agarrar esos espacios para dar cobijo a los perdedores? A ver si no se le arma y con ellos se le desarma más el cuadro al PRI en el país.

 

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Source: Estados

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