Opinión

Ortiz Tejeda: Nosotros ya no somos los mismos

Por encima de las urgencias, las “miguitas de ternura” son mi debilidad desde los años mozos. Actualmente se siguen imponiendo ante lo que la agenda cotidiana señala como “importante”. ( Miguitas de ternura: cursilísima canción del grato argentino Alberto Cortez.) Por eso hoy, pese a las urgencias obvias, comienzo con algunos agradecimientos: Diana Elizabeth Quiroz, hiciste mi lunes y toda mi semana. Hacía mucho tiempo que una dama no me decía que se reía conmigo y no de mí. El que me cuentes que los lunes en el Metro la gente se espanta de que te vas riendo sola, al leer las simplonerías de la columneta, no puede sino alegrarme y, obviamente, reír. Ya iba a seguir adelante cuando pensé que este era el lugar y el momento adecuados para saldar, por tu conducto, un pendiente que hasta la fecha no había podido finiquitar con el “inolvidable Monsi” (de aquí en adelante, para esta columneta: IM). Yo leo sin orden ni concierto. Mi vista cae sobre cualquier conjunto de signos que me parecen letras y me aplico a descifrarlas, aunque resulten jeroglíficos o letras en cirílico. Cuando encuentro un dato, cifra, referencia, que me resulta de verdadero interés lo apunto de inmediato, pero en la comanda de consumo en un restaurante, en la servilleta o el periódico que estoy leyendo y que puede tener fecha de un mes atrás.
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